Where the lost ones go

Cuando Cerridwen llegó a la casa sufrió un sobresalto, su sala estaba siendo destruida. Inmediatamente aseguró su varita pensando en un ataque, tal vez la Orden descubrió a Barty, tal vez los mortífagos deseaban un ajuste de cuentas. Corrió a la habitación para descubrir que era el mismo Barty quien con los ojos llenos de rabia destruía sus pertenencias con lujo de violencia, estaba totalmente fuera de control, tanto que ni siquiera se percató de que ella llegó.
Kerry congeló todo con un movimiento de varita y exclamó

-¿Te volviste loco? ¡Estás destruyendo mi sala!

-No te metas McAllister – su mirada era de acero, aunque ella pudo ver el dolor detrás de esa furia

-No destruyas mis pertenencias entonces -dijo sardónicamente – Guarda esa varita inmediatamente – su voz también era firme. Por un segundo Barty le lanzó una mirada retadora, pero al ver que ella no se inmutó terminó por guardar la varita. Cuando lo hizo ella corrió a abrazarlo.

-¿Qué pasa mi amor? – su tono era ahora muy dulce, como si los gestos amenazadores no hubieran existido. Por toda respuesta Barty le mostró una noticia donde se hablaba que se encontró el cadaver de Regulus Black en una cueva y que se hundió en el lago subterráneo cuando lo intentaron rescatar.

-Regulus- musitó Kerry – ¿qué falló?

-¡No lo sé! No estaba en una misión! Parece que se suicidó – Barty volvió a alterarse – El idiota!

-No parece suicidio – dijo ella tranquila, – quiero decir, no encaja en su perfil, Regulus planeaba algo

-Me vas a salir con que lo conoces más que yo? – Barty lo tomó como un insulto – ¿Acaso creciste con él? Por Dios McAllister, deja de asumir que conoces a la gente.

Iba a decir algo pero guardó silencio, sabía que Barty hablaba por dolor, pero obviamente no estaba dispuesta a ser quien recibiera su ira. Bajó la mirada y se fue a encerrar a su habitación. Barty tenía un poco de razón, ella no conocía a Regulus lo suficiente, el joven siempre fue reservado, sin embargo, ella le guardaba cariño por ser el primer familiar de Barty – o el único- en aceptarla como pareja de su novio. Quería decirle a su niño que dejaran todo, antes que él compartiera ese destino, pero sabía que Barty primero la dejaba a ella que a Voldemort. Comenzó a cuestionarse sobre la conveniencia de continuar esa relación, ¿valía la pena estar en tanto peligro por una persona que a veces pareciera no estar lista para una vida en común? ¿Qué pasaría si Barty cruzaba la línea?

Sus pensamientos fueron interrumpidos precisamente por Barty que entró en silencio, se arrodilló para acurrucarse abrazado a sus piernas y comenzó a llorar como un niño

-Perdóname, tú no tienes la culpa, pero estoy muy enojado, me arrebataron a mi hermano, a mi mejor amigo, a quien debía cui- se interrumpió y la miró a los ojos, era tan linda, lo comprendía y lo aguantaba como nadie . La verdad es que no se imaginaba su vida sin ella – Lo siento, en verdad lo siento.

Verlo así disipó todas sus dudas, ella no imaginaba posible una vida sin él a su lado, y cualquier precio que tendría que pagar era justo por estar con él. Bajó de su asiento y se sentó a su lado, Barty apoyó su cabeza en los senos de Kerry, ella besó su cabeza y lo abrazó, así se quedaron en silencio pensando en lo que vendría. Ella no podía dejar de pensar que tal vez les quedaba poco tiempo juntos.

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